


Aquí vemos a Lilith como Señora de la Serpiente, otra de las
denominaciones que se dio a la Suma Sacerdotisa de la Antigua Religión
de la Diosa.




Alquimia
y transmutación. Vida y muerte. Conocer y bajar al Profundo Oscuro para rescatar
la Luz.
Tras
los mitos se halla la génesis y la arquitectura tanto del Subconsciente
como de los Arquetipos Rectores del Supraconsciente.
Lilith,
la mujer serpiente, conocedora de los secretos, tentando a la nueva madre de la humanidad (según la versión religiosa
tradicional). En realidad la supuesta
caída en el pecado es el argumento que los patriarcalistas inventaron
para sojuzgar a la masa humana, mediante la herramienta del vergonzoso
sentimiento de culpa. La humanidad no sufre por poseer el conocimiento
sino por carecer de él. Cuando Adán y Eva tomaron el fruto prohibido
dieron el primer paso hacia la sabiduría y la libertad, por ello el
Dios patriarcal los desterró también a ellos, pues temía que si se
quedaban ahora en el Paraíso probaran el fruto del Segundo Árbol y
entonces alcanzarían la igualdad con los dioses. Desde luego el fruto
no era ninguna manzana, pues ningún texto menciona la clave de que es
ese fruto.
Aquí
la Dama Oscura aparece vestida con túnica blanca, una lechuza de la
sabiduría y una perla de luz en su mano, que simboliza el poder del
grial que ha obtenido. Se encuentra caminando sobre una verde tierra y
en el cielo aparece la luna representado el poder divino de la diosa.
Lilith ha sido pintada aquí como anciana sabia, como la reina de las
sacerdotisas de Matronit.
En
esta pintura moderna, posiblemente de Luis Royo, Lilith es representada
como una joven guerrera seductora. La imaginación sensual del artista no
olvida incluir en este tentador dibujo a la serpiente prohibida y
representante del supuesto mal así como una estrella de cinco puntas
invertida, asimismo símbolo tradicional de lo diabólico. Por algo Lilith
es calificada como la Reina de los Infiernos y de todas las brujas.
De
nuevo Lilith como inductora de la caída en el pecado de la
segunda pareja del paraíso y la posterior expulsión de ésta por el
furioso dios patriarcal.
En
este cuadro titulado Lilith el artista ha representado
a una mujer peinando sus largos cabellos rojizos en actitud de
ensoñamiento. ¿Cuales serán los pensamientos de la dama? ¿Que añora,
que busca, que espera? Muchos se han inspirado en este mito de la primera
mujer del mundo, la verdadera Eva ancestral, la Eva auténtica al margen
de la autoridad religiosa establecida, fuera del buen orden de la
ortodoxia del bien y el mal. La desafiadora de los dioses que ha probado
el fruto del Segundo Árbol y ha alcanzado el destino prohibido de la raza
humana. Únicamente ella fue fiel a la Diosa cuando el mundo giró hacia
la teología patriarcalista.
Otra
mujer de largos cabellos rojizos. ¿Lilith o Magdalena? Parece como si los
artistas utilizaran los mismos elementos estéticos para representarlas a
ambas. ¿Tal vez estaban en el mismo bando? ¿Quizá las dos
simbolizan a las sacerdotisas de la Diosa Desterrada?
Estos dos cuadros representan a la Magdalena evangélica, la sacerdotisa
Myriam. Pero recuerdan curiosamente a Lilith en pos del conocimiento y la
libertad.

La
sacerdotisa portadora del fuego de los dioses, al igual que el Prometeo
mitológico de la Grecia clásica.
Frente
a la mujer dominada y sometida por el Hombre y su Dios, la indómita
Lilith se rebela, reivindicando su igualdad y libertad. Cuando ésta se le
deniega Lilith abandona a sus dominadores y deambula buscando forzadamente
un poder y un conocimiento que la redima. Es la opresión lo que la
despierta y activa su corazón para iniciar la Búsqueda.
Abandona
por propia voluntad el Paraíso para caminar errante en pos de su propia
esencia divina femenina oculta. Irá en busca de la Diosa Perdida, la
Señora que mora en el interior de su alma, hasta que logre volverla a
manifestar en el mundo de la forma y del tiempo.
Por
ello será marcada por toda la eternidad, y se le atribuirá rendir culto
a Demonios y dioses infernales. Más ella sólo busca redimir su propia
esencia y ser una de nuevo con la genuina Diosa Creadora.

Lilith
se enfrentará durante una eternidad a todos los peligros del universo,
hasta los confines de la creación, en busca del conocimiento prohibido, y
en busca de Matronit, la diosa o arquetipo perdido. Su extrema soledad
nunca vencerá su ánimo. Descendiendo a lo más profundo aprenderá todos
los conocimientos y secretos, por ella misma, fuera de las fuentes
selladas y prohibidas del Paraíso. Así lo recogen las viejas leyendas. A
pesar de su vagabundeo solitario recupera el poder supremo que los humanos
guardan potencialmente dormido y cerrado en códigos sellados.

¿Donde
se halla la magia de los dioses? ¿Cual es su secreto? ¿Que hay más
allá del Paraíso, más allá del tiempo, más allá de las formas
perecederas del mundo? ¿Cual es el secreto que oculta la creación
humana? ¿Cual es el destino para el que hemos sido puestos en el
universo? ¿Quienes son nuestros verdaderos creadores?
¿Porqué
se dice que nuestras almas duermen? ¿Quien ha originado ese sueño? ¿Que
hay tras el despertar?
La
Dama Oscura, la antigua Lilith, será para la vieja leyenda la sierva fiel
de Matronit. Y tras su empeño una parte del universo la seguirá. Será
la Madre de una creación paralela al mundo del dios patriarcalista. Será
la primera de las sacerdotisas de Shekinah_Matronit, la primera guardiana
del Grial en el mundo de la forma, del espacio y el tiempo.

Lilith
conocerá los secretos para despertar el alma dormida de la raza humana,
para redimir a la creación del sueño impuesto por los dioses.
Como
sacerdotisa de la Diosa vencerá a todos los demonios y fuerzas ciegas del
universo, alcanzando el poder y la libertad al igual que los dioses.
Esta
épica lucha cósmica ya aparece recogida en primitivas pinturas de
diversos pueblos aborígenes de la tierra.
Mujer
o diablo, sacerdotisa o hechicera, tentadora o redentora, poder luciferino
o guerrera de la luz. Tal vez todo en un mismo arquetipo.
Las
guardianas del secreto, las portadoras del grial, siguen a una Dama
desconocida, a una Maga portentosa.
De
nuevo una antiquísima representación de Lilith, un relieve en terracota,
hallada por los arqueólogos en el siglo pasado. Su antigüedad
es con mucho superior a los tres mil años. La figura se halla plantada sobre
un par de leones o hienas, y por supuesto
como todos sabemos el león es un ancestral símbolo de la soberanía (y las
hienas el depredador proscrito).
Esta
composición moderna de la Lilith es un montaje fotográfico de una mujer
desnuda con las piedras del círculo de Stonhenge como motivo del paisaje y el símbolo
de la diosa-luna en la parte superior. Al fondo el universo y tal vez un
sol radiante.
Una
pintura actual coloreada.
Esta
versión romántica de Lilith como mujer-serpiente es una pintura muy conocida y ha
sido portada de algunos libros feministas o reivindicativos de la libertad
y el protagonismo de la mujer.
Restos
de una antigua estatua de Lilith, probablemente del periodo clásico
helenístico.
El
mismo relieve en figura de metal.